HISTORIAL DE MI VOCACIÓN.
Mi nombre es Pbro. Jorge Borja Vargas, nací en Irapuato, Gto. Soy Sacerdote incardinado a la Arquidiócesis de León. Nací el 17 de Febrero de 1982.
Tengo 4 años de Ordenado Sacerdote, 3 los cuales los pase como vicario en una Parroquia de Guanajuato, Gto. Este último año el Obispo me pidió trabajar como Padre Espiritual en el Seminario Menor de León.
Provengo de una familia católica en la cual mis padres me acercaron a Dios desde niño. Por gracia de Dios fui Monaguillo desde 5° de primaria, dure 3 años y me llamaba mucho la atención el ser Sacerdote. Cuando estaba en tercero de secundaria se me hizo la invitación a conocer el Seminario Diocesano. Inicie el proceso vocacional y se me acepto a ingresar al Seminario Menor de León.
El hecho de irme a Roma, me ha cambiado mi vida, creo que lo he visto con ojos de fe, sabiendo que Dios lleva mi vida. Es por ello que lo he aceptado con mucha paz. Claro que como todo cambio cuesta, pero le pido a Dios que me guíe.
El lugar donde ejercí mi último año ha sido en el Seminario Menor de león. Son 80 jóvenes seminaristas entusiastas en la etapa de preparatoria del Seminario Menor de León.
En general el nivel económico de los muchachos seminaristas es medio-bajo.
Mi servicio para con ellos es la atención espiritual que consiste en retiros espirituales, catequesis, temas, confesiones, clases, dirección espiritual.
Además en el aspecto vocacional se les da la oportunidad a los jóvenes de 3 de preparatoria el que ejerzan su apostolado visitando hospitales, acilos, orfanato.
Algo que quisiera compartir es que yo estuve 3años de vicario en una Parroquia en la cual teníamos muchísimo trabajo pastoral (cereso, tutelar de menores, hospital, comunidades, colonias, grupos apostólicos), alrededor de 40,000 mil personas. En este año el Obispo me designo al Seminario Menor, el cual para mí fue un cambio fuerte. Pero ahora que ya ha pasado este año, me doy cuenta como Dios va llevando mi vocación y nos va preparando para la misión que Él quiere. El hecho de estar en el seminario me ayudado mucho a retomar algunos aspectos que había dejado un poco estudio, oración, organización.
Cuando el Obispo me pidió que continuara mis estudios sentí mucha emoción por poder seguir preparándome en mi formación permanente. Era una noticia que no me la esperaba. Siento mucha esperanza en seguir caminando hacia mi Santidad.
Las expectativas con respecto a mis estudios en Roma es que quiero aprovechar este tiempo en todas las dimensiones (humana, espiritual, intelectual, pastoral). Además que mis estudios van con cierto tinte litúrgico y espero amar más mi fe, mi Iglesia, mi Sacerdocio.
Lo que espero si Dios quiere de mi regreso es compartir mi vida y mi Sacerdocio donde Dios me ponga. Además saciar esa hambre y sed de Dios de los feligreses al estar mejor preparado y dar respuestas a grandes interrogantes que tiene el Pueblo de Dios.
Les agradezco de todo corazón todo el bien que hacen por nosotros los Sacerdotes. Sabiendo que gracias a esto que están haciendo se beneficiará tantas personas y todavía más, muchas personas se salvarán.