Historial de mi vocación: P. Fabián Eduardo Gómez Mancilla
Diócesis: Aguascalientes
Fecha de Nacimiento: 20 de enero de 1987
Actualmente estoy en: Parroquia de Ntra. Sra. de Belén, Asiento, Ags.
¿Cómo y cuándo descubrió en usted el llamado de Dios?
El llamado de Dios lo descubrí desde que era niño. La verdad es que la culpable de todo esto es mi mamá, porque yo no tengo ningún pariente ni cercano ni lejano que sea sacerdote o religioso o religiosa. Mi mamá tampoco me dijo nunca que si quería ser sacerdote, sin embargo ella me enseñó a amar y a creer en Dios, a confiar en él, a tenerlo presente en todos los acontecimientos de la vida.
Mi mamá es una mujer de una fe profunda, también mi padre, pero para él siempre ha sido más racional, casi nunca me habló de Dios, sin embargo, cuando empezaba a trabajar en la carpintería su frase era: “en nombre sea de Dios”, y a trabajar duro y con ganas. Retomando a mi mamá, recuerdo que desde niño me ‘obligaba’ a ir a misa, a rezar el rosario, me vestía de blanco para ir a las peregrinaciones, me ponía a cantar en los rosarios a la virgen de Guadalupe ahí en el barrio, pienso que esa fue un descubrimiento remoto, pues luego ya no era una obligación para mí, sino un gusto; hasta llegué a jugar que celebraba la misa, y con obleas repartía la comunión, me amarraba una toalla rodeando mis hombros como si fuera la casulla.
Después pasó un tiempo, hasta que llegó la etapa de la secundaria, en donde asistí a una pascua juvenil en mi parroquia, San Juan Bosco, y entonces conocí a un padre, ‘bien padre’, el P. Javier Guerrero López, por medio de él, Dios me volvió a seducir. Me llamó la atención la alegría con la que contagiaba de esperanza a las personas que se le acercaban; entonces pensé que esté era un buen camino para contagiar a otros de esperanza, porque mi barrio es o era una barrio muy conflictivo, lleno de vandalismo, de drogadicción, alcoholismo, sexo, adolescentes embarazadas, pero lo que más me dolió es que un tiempo hubo varios suicidios, yo sentí la necesidad de hacer algo… Me decidí a ser sacerdote. Mucho tiempo después he acuñado este lema: “Contagiar de esperanza a todos los pueblos”, es una frase de Benedicto XVI, en el mensaje del DOMUND de 2008.
1. ¿Le costó trabajo aceptarlo?
Creo que nunca me costó trabajo aceptar este llamado. Las dificultades eran dos. La primera que apenas tenía 15 años, y aun no teníamos en la casa la experiencia de que alguien ya no viviera ahí, pues mis hermanos mayores no se había casado (tengo seis hermanos cinco hombres y una mujer, yo soy el cuarto, sigo de mi hermana), así que era difícil, no obstante mis padres nunca se opusieron. El segundo, es que estaba perdidamente enamorado de una chica, de la cual era su novio, y no sabía qué hacer, no sabía cómo decirle que ya no seríamos novios, pero me animé. Parecerá una bobada, pero para entonces era algo muy serio para mí.
2. ¿Cuánto tiempo tiene de haber sido ordenado sacerdote?
Tengo apenas un año de haber sido ordenado sacerdote. La fecha de ordenación es 8 de junio de 2014.
3. Su comunidad eclesial, ¿Cómo es?
¿De cuántas personas aproximadamente está constituida?
Mi comunidad eclesial está constituida de aproximadamente 23.000 habitantes, se divide en la cabecera parroquial y 21 comunidades.
¿Cuál es el nivel socioeconómico y sociocultural de su comunidad?
El nivel socioeconómico es de medio a bajo. Es una comunidad rural, sin embargo hay muchas personas que trabajan y estudian en la ciudad de Aguascalientes, otras tantas en Zacatecas. También tenemos muchas personas que han emigrado a los Estados Unidos, eso hace que muchas familias vivan con solvencia. Ha ayudado la explotación de las minas y el turismo, pues se le ha nombrado pueblo mágico.
El nivel de estudios es más o menos bueno, la mayoría por lo menos termina el bachillerato. Cada vez más hay jóvenes que se van a estudiar una carrera.
¿Cómo podría definir la esencia de su desempeño pastoral. Además de administrar los sacramentos, en qué otras actividades está enfocado: Atención a la tercera edad, a familias, a jóvenes, tiene escuela parroquial, ó dispensario médico, etc.? Por favor, la respuesta a ésta pregunta es de trascendental importancia, debido al cambio en la manera de pensar en nuestros donantes.
En mi parroquia está muy viva la religiosidad popular, de manera que prácticamente todo el año estamos en las fiestas patronales de las comunidades. A mí este año me tocó vivir algo particular, porque casi todo el año no tuve párroco, pues éste se sometió a una cirugía en julio de 2014, de la cual nunca se recuperó y falleció el 5 de abril de 2015, día de la resurrección del Señor. El otro vicario y yo salimos adelante con la parroquia.
Mi atención fue enfocada a los jóvenes, especialmente estaba formando un grupo de teatro; la atención a los coros de la parroquia y la visita a los enfermos; además acudía a impartir algunas materias al Seminario, en la sección del Curso Introductorio.
Alguna anécdota de su vida como pastor que nos quiera compartir.
Tres días después de haber llegado a la Parroquia, me pidieron que fuera ungir a un enfermo porque ya estaba agonizando, ésta sería mi primera unción. Tenía miedo por dos cosas. La primera porque era la primera vez. La segunda porque estaba aprendiendo a manejar, no era muy diestro aún y tenía que ir a un rancho u tanto alejado, con el terreno muy malo, pues era el tiempo de lluvia. Tuve la tentación de no ir en ese momento, era el medio día, sino ir hasta la tarde, pues tenía una comida programada con unos amigos sacerdotes en una comunidad vecina. Sin embargo, me armé de valor y fui. Llegué la casa, ungí a la Señora. Platiqué un momento con los familiares. Y me regresé a la casa. Al día siguiente me fueron a buscar porque a las dos horas de haberla ungido falleció.
Esta anécdota no tiene nada de extraordinario, pero para mí fue una enseñanza grande, me di cuenta que ya no vivo para mí, sino para los demás. Y sobre todo, que cuando se trata de una persona que está a punto de dejar esta mundo no se le pude dejar para después.
4. ¿Qué sintió o pensó, cuando su Obispo lo llamó para notificarle que lo habían seleccionado para estudiar un postgrado?
Para mí fue una sorpresa, porque no pensaba que me fueran a hablas para esto, ni tan pronto, pues apenas iba a cumplir una año, tanto de sacerdote como de estar en la parroquia. Pero a la vez me dio alegría, porque el estudio para mí siempre ha sido algo muy importante para mi formación, y pues ahora se me está dando está oportunidad para prepararme mejor y servir mejor a mi Diócesis. A la ve también un poco de temor, sobretodo porque sé que significa estar en una cultura muy distinta, tener que aprender otro idioma, sin embargo es un reto que he decidido afrontarlo con seriedad, responsabilidad y alegría. Pues es un llamado de la Iglesia
5. ¿Qué expectativas tiene respecto de sus estudios en Roma?
Poder aprender mucho más de los misterios de la fe, especialmente porque estudiaré dogma. Además me gustaría mucho saludar al Papa Francisco, y si se pudiera también saludar al Papa emérito Benedicto XVI, pues le tengo un gran afecto. Podré conocer otros hermanos sacerdotes, tanto mexicanos como de otras nacionalidades, y por ellos conocer otras realidades de otras diócesis.
6. ¿Qué expectativas tiene para su regreso a nuestro país?
La expectativa principal es poder regresar mejor capacitado para servir mejor a mi diócesis.
Muchas gracias por su atención y que Dios N.S. lo bendiga abundantemente y el Espíritu Santo lo ilumine.