HISTORIA VOCACIONAL

El que suscribe: Córdova Rodríguez Jhonatan Eduardo, soy hijo del Sr. Susano Alejandro Córdova Melgar y de la Sra. Leticia Rodríguez Berrio, que conforman la familia integrada por: Alejandra Córdova Rodríguez, Gustavo Córdova Rodríguez y su servidor, siendo yo el tercer hijo. Nací el 23 de Julio de 1984 en la ciudad de Querétaro, perteneciente a la colonia Garambullo, ubicada en los territorios parroquiales de Nuestra Señora de la Paz, Satélite.

Teniendo cuatro años de edad, recibí el Sacramento del Bautismo el día 17 de Julio de 1988, en la parroquia del Santo Niño de la Salud y el Sacramento de la Confirmación el mismo día, en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (La Congregación) ubicado en esta Ciudad Episcopal de Santiago de Querétaro.

Para el año de 1989 ingrese a estudiar el preescolar o también llamado “kínder Bernardo Quintana” donde comencé mi primera instrucción académica, misma que concluí en mayo de 1990.

Terminado el preescolar mis padres me inscribieron a la escuela primaria “República Francesa” ubicada en la misma colonia donde vivíamos, ahí curse los dos primeros años de primaria de 1990 a 1992. Al término del ciclo escolar mi familia vio la necesidad de buscar un lugar adecuado para que mis hermanos pudieran realizar la siguiente etapa de sus estudios, esto por la falta de escuelas cercanas a nuestra vivienda, fue entonces cuando mis papás decidieron que nos mudaríamos a la Ciudad de México.

Llegamos a vivir con mi abuela materna en la colonia Gabriel Ramos Millán, mis papas buscaron los planteles académicos más cercanos, mi hermana ingreso a la escuela de Bachilleres, mi hermano a la escuela secundaria y a un servidor lo inscribieron en la escuela “Licenciado Alfredo V. Bonfil”, para continuar con la instrucción primaria.

Viviendo en México tuve la oportunidad de comenzar mi servicio como monaguillo en la parroquia de “Nuestra Señora de Los Dolores” que se encuentra en la misma colonia, también participaba en uno de los coros parroquiales. En esta misma parroquia recibí por primera vez a Jesús Sacramentado un 15 de septiembre de 1995, me gustaba participar en la Eucaristía y prestar mi servicio en la parroquia.        

El 10 de julio de 1997 concluí los estudios de primaria y mis papás vieron nuevamente la necesidad de regresar a la Ciudad de Querétaro, así que regresamos a nuestra antigua casa ubicada en Maguey 302, en la colonia el Garambullo; por estas fechas mi hermana Alejandra ingresó a la Universidad y yo a la escuela secundaria “Ricardo Posas Arciniega” ubicada en la colonia Loma Bonita, Querétaro.

Al mismo tiempo que cursé la secundaria, preste mi servicio como catequista en mi parroquia, en una de sus capillas ubicada en la colonia Cerrito Colorado actualmente Parroquia de Nuestra Señora de la Luz, en algunas ocasiones participé en las misiones de evangelización en una parroquia de la Sierra de Querétaro llamada Agua Zarca, la parte más lejana de la Diócesis.

Estando a punto de terminar mi instrucción secundaria comencé a sentir el llamado de Dios por la vida sacerdotal, decidido a ingresar al Seminario, mis papás y yo pedimos información sobre los requisitos de aceptación, el padre promotor vocacional me pidió que participará en un campamento que realizaban los Seminaristas en Familia antes de la Semana Santa al cual asistí y mi deseo por la vocación sacerdotal creció aún más.

El 28 de junio de 2000 concluí los estudios de secundaria satisfactoriamente y me dispuse para vivir las convivencias vocacionales del 3 al 7 de julio; motivado por las experiencias vividas en dichas convivencias decidí incorporarme definitivamente al Seminario Menor el 22 de julio del mismo año.
Finalizada mi formación en el Seminario Menor, ingresé al Curso introductorio el 25 de agosto de 2003, con experiencias aún más diversas y enriquecedoras, fue un año lleno de oración y vivencia de comunidad, hubo mucha cercanía con los sacerdotes formadores, en este año tuve la gracia de conocer a mi director espiritual que me acompaño durante toda la formación y que actualmente me sigue acompañando en la dirección espiritual el Pbro. Luis Salas Herrera. Al finalizar el Curso Introductorio me dieron el pase al Seminario Mayor para los estudios eclesiásticos que decidí continuar.   

Fue el 3 de agosto de 2004 que ingrese a la facultad de Filosofía en donde durante tres años, curse las materias curriculares de los estudios eclesiásticos, los fines de semana preste un servicio de acuerdo al año que cursaba, en primero de Filosofía mi apostolado era el grupo de liturgia que estaba conformado en la capilla del Seminario. En segundo año, estuve colaborando en el movimiento de la Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo, dentro de la coordinación Diocesana y participando en los ENJES que se realizan a nivel nacional. En mi último año de la Filosofía participe en el servicio de la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz, en la colonia Satélite. Concluí la filosofía el día 9 de julio de 2007.

Terminada la filosofía, continúe mis estudios teológicos durante cuatro años, de modo que tuve la oportunidad de profundizar en el estudio y conocimiento intelectual del misterio de Dios, esto me ayudó para crecentar mi fe.

En estos años, mi apostolado lo preste en la formación de los Seminaristas en Familia, el primer año estuve trabajando con los jóvenes que asistían al centro vocacional de San Miguel Galindo, estando cursando segundo año solicite a mi obispo el ministerio de lectorado el cual me fue concedido el 1 de junio de 2009 y en tercer año solicite el ministerio del acolitado el cual me fue dado el 17 de marzo de 2010, durante el 2009 y 2010 preste mi servicio en el centro vocacional del Seminario Mayor. Para el cuarto año de teología trabaje con los grupos de monaguillos donde en conjunto con el sacerdote responsable creamos la Escuela Diocesana de Agentes para Monaguillos (EDAM),  teniendo la finalidad de preparar a los agentes para que ellos a su vez dieran a los niños monaguillos los elementos necesarios para un mejor servicio en sus parroquias.      

El día 4 de junio de 2011 finalicé los estudios teológicos con muchas satisfacciones, por lo que estoy sinceramente agradecido con el Seminario. Al término de los estudios, el rector del Seminario me pidió seguir prestando mi servicio dentro de la promoción vocacional, por lo cual continúe viviendo en el Seminario.

A la llegada de nuestro nuevo Obispo, me fue concedido el orden del Diaconado, el día 20 de febrero de 2012 por manos de Monseñor Faustino Armendáriz Jiménez tuve grandes alegrías, me fui santificando en el servicio al pueblo de Dios orando por sus necesidades y desempeñando las funciones litúrgicas que me competían.

El 28 de Julio de 2012, recibí la ordenación presbiteral por manos de mi Obispo Monseñor Faustino, el cual me pidió asumiera la responsabilidad de la Promoción Vocacional y Responsable de los Seminaristas en Familia, lo cual con gusto respondí a mi nombramiento que duró un periodo de dos años once meses, durante este tiempo trabajé con los adolescentes que habían vivido las convivencias en el mes de julio y que optaron por seguir un proceso de discernimiento vocacional como Seminaristas en Familia, la experiencia de este proceso tiene 41 años en nuestra Diócesis. Los adolescentes se encontraban cursando académicamente la secundaria, vivían con su familia pero asistían un fin de semana al Seminario, además de continuar atendiendo la escuela de monaguillos (EDAM), para realizar este servicio me apoyaba de un grupo de veinte jóvenes seminaristas que se encontraban en ese momento cursando el segundo, tercer o cuarto año de teología. La experiencia de este servicio fue de mucha gratitud, el trabajar con los adolescentes es de gran dedicación y responsabilidad por acompañarles en su discernimiento vocacional, así como ayudarles a descubrir entre muchas voces, el llamado que Dios les está haciendo.

Con los seminaristas en Familia creamos los manuales de formación, los cuales contenían los diferentes temas que los adolescentes estudiaban en sus reuniones; con lo que respecta a la promoción vocacional, se organizó el Kerigma vocacional y restructuramos las convivencias vocacionales. En el servicio a los monaguillos se creó la EPAM (Escuela Parroquial de Monaguillos) y se continuó con la formación de los agentes de monaguillos.

Dado que la Pastoral Vocacional tiene un lazo fuerte con el Seminario, también se colaboró en dicha pastoral a nivel diocesano, durante este tiempo, iniciamos con las convivencias vocacionales para mujeres, se logró congregar a diferentes congregaciones religiosas de modo que se realizó un trabajo de conjunto en este proyecto, el cual sigue actualmente dando frutos para las congragaciones religiosas que participan.

Después de prestar mi servicio en la Promoción Vocacional mi Obispo determino trasladarme a la Parroquia de Santa Rosa de Lima, ubicada en Santa Rosa Jáuregui dentro de la ciudad de Querétaro, mi estancia en esta parroquia fue de gran aprendizaje, en ella pude fortalecer mi fe, madurar mi sacerdocio y servir al pueblo de Dios.

Llegue a la parroquia el 1 de julio de 2015 con grandes expectativas, tuve la oportunidad de convivir con otros dos hermanos sacerdotes (Párroco y vicario) con los cuales aprendí la fragilidad del sacerdocio y a valorar el don preciado que poseo en mis manos. Después de compartir con ellos la vida cuatro meses, en el mes de octubre del 2015 el vicario por motivos civiles y eclesiásticos se vio en la necesidad de abandonar la parroquia y dejar de ejercer el ministerio sacerdotal y a los quince días el párroco fue suspendido de sus funciones sacerdotales para evitar escándalo en la Iglesia. Por estos motivos el día 6 de noviembre de 2015, el Señor Obispo me nombró Administrador Parroquial, asumí el encargo de la parroquia y estando próxima la asamblea diocesana que se realiza en nuestra diócesis detallamos junto con el consejo parroquial el plan de pastoral parroquial y direccionamos el sistema de evangelización del método SINE (Sistema Integral de la Nueva Evangelización) en la parroquia.

Posteriormente el Sr. Obispo nombró un nuevo Párroco y me quedé nuevamente al servicio de la parroquia como vicario parroquial, lo cual me dio la oportunidad de trabajar con un nuevo Señor Cura, pude desenvolverme en las pastorales que puso bajo mi responsabilidad: el SINE, Pastoral Profética, Pastoral Litúrgica, Pastoral Juvenil y Pastoral Vocacional.

En el SINE, se impulsaron las pequeñas comunidades, tanto las que ya se encontraban como las nuevas que se formaron, en la Pastoral Profética renovamos el material didáctico con el cual se enseñaba a los niños del catecismo, en la Pastoral Litúrgica realizamos asambleas, las cuales nos ayudaron a unificar el conocimiento y el servicio que se prestaba en las celebraciones litúrgicas. Con la Pastoral Juvenil iniciamos los campamentos los cuales fueron un impulso para que los jóvenes se acercaran a Dios y así muchos se integraron a la parroquia, en la Pastoral Vocacional impulsamos lo que en nuestra diócesis se llaman “Semilleros de Vida”, e iniciamos con la atención a las quinceañeras juntamente con sus chambelanes, lo cual nos ayudó a tener un contacto más cercano con los jóvenes y preparar su celebración de acción de gracias. Dentro de la Pastoral Vocacional participaban los monaguillos con los cuales iniciamos el proyecto de la EPAM (Escuela Parroquial de Monaguillos) actividad que había creado cuando estaba en el Seminario y que ya algunas parroquias contaban con este proyecto.

Estando en la parroquia me nombraron secretario del decanato al cual pertenecía y delegado de la Pastoral Profética a nivel diocesano.

Después de prestar este servicio en la parroquia mi Obispo determino que nuevamente regresará a prestar mi servicio sacerdotal en el Seminario, ahora, en la etapa del Seminario Menor, como Prefecto de Disciplina y fue el 1 de mayo de 2018 cuando asumí esta nueva encomienda.  

Actualmente me encuentro en el Seminario Menor trabajando con los jóvenes que han ingresado a esta casa para discernir su llamado, las experiencias de la formación son gratificantes y al mismo tiempo plantean muchos retos, los jóvenes ingresan con muchas voces en su cabeza, en medio de las cuales hay que acompañarlos para clarificar el llamado que Dios les hace; así mismo es necesario formarlos en hábitos de oración y estudio. Después de haber participado en el Diplomado de la prevención en la Iglesia Latinoamericana y en el Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso de menores y estando en diálogo con los jóvenes, medí cuenta de la necesidad de contar con una ayuda profesional en psicología,  ya que nos llegan con diferentes situaciones familiares y con heridas que hay que atender para sanar a tiempo y encausar los sentimientos, por ello decidí contar con un psicólogo que nos ayudará de forma permanente e impartiera terapia a algunos de los seminaristas que requieren de esta ayuda para su formación por distintas situaciones familiares.

Juntamente con los sacerdotes que colaboramos en este servicio nos damos cuenta que los jóvenes necesitan tener una espiritualidad eucarística dentro del Seminario, incluyendo aquellos que deciden no continuar pues al abandonar el Seminario pueden integrarse a su parroquia en un proceso espiritual, por ello iniciamos la experiencia de la Adoración Nocturna Mexicana y en el ámbito juvenil con el MJC (Movimiento Juvenil Cristiano), finalmente sea impulsado la vida de comunidad.

Ahora se me ha pedido prepararme para el servicio de la formación en el Centro San Pietro Favre, y con gusto he aceptado esta nueva disposición porque descubro que es una necesidad de nuestra Iglesia, para afrontar los retos que se plantean en los tiempos actuales, la presencia de buenos sacerdotes, que busquen la santidad y sean capaces de predicar a Cristo con el testimonio de la propia vida.

Soy consciente que la Iglesia que peregrina en Querétaro y a la cual pertenezco, no es ajena a los retos que plantea la problemática actual, por ello he visto en esta nueva encomienda que me pide mi Obispo, la voluntad de Dios, es decir la necesidad de formarme y tener una mejor preparación para adquirir más elementos que respondan a las exigencias que plantea la formación sacerdotal en nuestros días, en sus distintas etapas formativas desde la formación inicial hasta la formación permanente.

Los estudios de la Licenciatura en Teología Espiritual con especialización en formación vocacional, que ofrece el centro San Pietro Favre, me permitirá dar un mejor aporte en el servicio que preste desde mi ministerio sacerdotal en mi Iglesia Diocesana.
 


Pbro. Jhonatan Eduardo Córdova Rodríguez

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