Rodolfo Pérez Pérez
voy enviado por el Señor, que Él me sostendrá y que lo que realizaré ha de ser para su mayor gloria
Rodolfo Pérez Pérez
Mi nombre es Rodolfo Pérez Pérez, nací en el 15 de abril de 1994, en la colonia Ajilho, Municipio de Bochil Chiapas. Actualmente resido en Tuxtla Gutiérrez, mismo donde desempeño mi ministerio sacerdotal.
Mi historia vocacional comienza desde los 11 años. Desperté ese interés de ayudar a los demás, demostrando que tengo la capacidad para poder hacer cosas constructivas, tanto en mi persona y en los demás. Aunque la cuestión económica estaba de por medio, las carencias de los recursos económicos eran bajas. Desde los 8 años comencé a trabajar en el campo, ayudando en la siembra. Mas tarde, me di cuenta de que todo lo que había aprendido desde muy tempana edad eran valores sumamente importantes para mi crecimiento y proyecto personal. Estos valores que me inculco a me inculcaron me dieron fortaleza para poder tomar determinaciones buenas y sanas en mi vida. De tal manera que me esforzaba en mis estudios, para poder crecer en el conocimiento intelectual, superando cada obstáculo tanto a nivel personal y familiar.
Así mismo, el comienzo de mi vida vocacional como sacerdote, comenzó a los 12 años; después de haber hecho mis sacramentos, comenzó en mi esa chispa de querer ser sacerdote, a los 13 años comencé a participar en el grupo de adolescentes y participábamos en los retiros, eso mismo me ayudo a poder acercarme más en mi proceso vocacional, aunque en muchas ocasiones me costaba ir a los retiros por la falta de recursos, sin embargo, buscaba la manejar de tener los recursos, trabajando de chalan los fines de semana. Después de todo ello, a los 15 años comencé de lleno con mi proceso vocacional, después de vivir el último proceso de mi vida vocacional, quede como seminarista en Familia, lleve mi proceso a fuera y hasta que concluí mis estudios de preparatoria y posteriormente entre en el seminario mayor.
Después de este discernimiento fue el punto clave en donde pude sentir realmente lo que quería y como debía ayudar a los demás. Por ello, no me costo trabajo aceptarlo, tenía toda la energía de comenzar con mi proceso vocacional, aunque en ciertas ocasiones hubo dificultades, confusión, miedo y temor, pero entendí que esto era parte del proceso.
Actualmente llevo 3 años sirviendo a mi comunidad; así mismo, es esta comunidad sacerdotal en donde estoy integrado, existe un ambiente sano, donde compartimos las experiencias humanas y pastorales; además que es una comunidad tan diversa, cada uno con capacidades únicas y esto hace que sea más integradora a la comunidad, y conformada con 160 presbíteros.
Por otro lado, en esta experiencia vocacional, he trabajado con personas indígenas de habla tzotzil y zoque, en donde se camina por varias horas, en ocasiones a pie o a caballo; estas comunidades carecen de recursos, mismo por la lejanía y la falta de apoyo en el gobierno; pero la riqueza sociocultural es muy enriquecedora, por las costumbres y tradiciones que dejan una enseñanza tan profunda en la vida, tanto de manera personal y social. Dentro de todo esto, una de las cosas más impactantes que pude vivir, es la fe de la gente, a pesar de las lluvias que había, bajaban en los retiros y talleres, sin importar que tenían que salir en sus hogares desde la madrugada, donde tienen que caminar por 4 horas a pie o a caballo. Ver esas acciones, ha hecho en mi en seguir profundizando y creando más talleres para las comunidades.
Además de todo esto, he tenido la dicha de poder apoyar en ciertas dimensiones, como la social y juvenil. En la parte social, pude trabajar con varias personas, creando un centro de atención a las personas de bajos recursos, que no pueden pagar una consulta o medicamentos; pudimos implementar varios talleres, como, en la parte de la psicología, nutrición y chequeos médicos, en donde participaban una gran cantidad de personas y que, hasta hoy en día, sigue en marcha el proyecto.
En la parte juvenil, hemos trabajado en la parte humana, orientaciones psicológicas, en donde han participado hasta 300 jóvenes y que se ha visto el avance en sus proyectos personales.
Por consiguiente, en el regreso de mis estudios considero que puedo apoyar aún mucho mejor a estas dimensiones u otras, con todas las herramientas que tendré en un futuro.
En las dimensiones que me pidan apoyar con gusto las realizare, disfruto aprender nuevas cosas, me ayuda a crecer en lo humano e intelectual.
Por último, ante esta gran noticia de continuar con mi preparación intelectual y humano, me siento muy comprometido conmigo mismo en seguir superándome, lo que desde muy joven sentí, de apoyar a los demás, hoy se hace aún más objetiva. Cuando me llamo mi obispo me quede admirado, entendiendo porque a mí y no a otros, pero después de un dialogo tan confortante me dio fortaleza de confiar más en mí mismo, tomando como una oportunidad de seguir creciendo en mi vida personal y comunitaria. A demás de esto, mis expectativas respecto a los estudios es, aprovechar al máximo, son oportunidades que no todos pueden gozar y ahora que tengo esta oportunidad tratare de enriquecer mi conocimiento intelectual, humano y espiritual; de tal manera que a mi regreso pueda apoyar a mi comunidad con toda la disponibilidad, como un acto de agradecimiento por la confianza de seguir preparándome, para servir con más docilidad y entrega.
