René Fabián Avila Torres
voy enviado por el Señor, que Él me sostendrá y que lo que realizaré ha de ser para su mayor gloria
René Fabián Avila Torres
Soy el padre René Fabián Avila Torres. Nací en la ciudad de Río Bravo, Tamaulipas, el 2 de julio de 1987. Fui ordenado sacerdote, por la gracia de Dios el 22 de febrero de 2024. Tengo 2 años de haber sido ordenado sacerdote. Desde el inicio de mi ministerio, el sr. Obispo, Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía me pidió ejercer mi sacerdocio en la Pastoral Vocacional Diocesana.
Desde la edad de 13 años comencé mi camino activo dentro de la Iglesia. A esa edad viví un encuentro de adolescentes, donde poco a poco me fui involucrando de manera activa en la vida de la Iglesia. Con el paso del tiempo fui perseverando en este y otros apostolados, hasta la edad de 20 años cuando surgió la inquietud vocacional.
El testimonio y apoyo de los sacerdotes de mi comunidad de origen (parroquia de San Martín de Porres, en Río Bravo), me ayudo a tomar enserio la opción por la vocación a la vida sacerdotal. Precisamente a los 20 años sentí la inquietud con gran fuerza, pero mis padres no me apoyaron y me pidieron terminar mi carrera, la cual concluí satisfactoriamente a los 3 años de este acontecimiento.
El llamado vocacional seguía presente, había cumplido con la petición de mis padres, por lo que pedí ser admitido en el Seminario Diocesano de Matamoros-Reynosa. Ingrese el día 2 de agosto de 2013.
Tengo 2 años de haber sido ordenado sacerdote. Y desde que salí del seminario, después de la ordenación diaconal, mi señor obispo me solicitó trabajar como apoyo en la Pastoral Vocacional. La comunidad a la que sirvo está integrada por: responsables de la pastoral vocacional, de las diferentes congregaciones religiosas; laicos que hacen su apostolado de pastoral vocacional en sus parroquias; y jóvenes/adolescentes que están en proceso vocacional. Aproximadamente son 300 personas con las que colaboro y desempeño mi ministerio sacerdotal.
El nivel socioeconómico de los fieles que sirven en esta pastoral es de medio, medio bajo. Mi ministerio consiste en acompañar y ayudar en el discernimiento de jóvenes y adolescentes, pero también en el acompañamiento de todos los laicos que pertenecen a dicha pastoral.
La finalidad de mis estudios es seguir preparándome, para poder servir, acompañar de una mejor manera a la porción del pueblo de Dios que se me ha encomendado; así como ayudar a diversos jóvenes a escuchar el llamado de Dios.
Sin duda alguna, este ministerio me ha llenado de gozo y muchas satisfacciones. Veo en nuestros jóvenes, el deseo de hacer algo extraordinario en su vida, hacer las cosas diferentes y hacerlas bien. Existe en su interior una gran inquietud por entender, por estar cerca de Dios y poder servir en las diferentes necesidades que existen en el mundo. Ver a los jóvenes en proceso vocacional, me ayuda a refrescar mi propio llamado. Veo en sus miedos un reflejo personal de cuando viví mi proceso de discernimiento y decisión.
Cuando Mons. Eugenio Andrés me dio la noticia, de que quería que fuera estudiar, me sorprendió, aunque lo veía como una posibilidad, no creí que llegara, o que llegara pronto. Estoy agradecido con él por tenerme en cuenta y confirme este proyecto de Dios.
Debo reconocer que siento nervios al salir del país y seguir preparándome. Siento una gran responsabilidad y compromiso en esta misión que Dios me ha confiado a través de nuestro obispo. Confió que los conocimientos que adquiera, durante esta etapa de formación, servirá para seguir formándome y poder servir de la mejor manera al pueblo de Dios.
Agradezco la oportunidad que me brindan para llevar adelante esta obra de Dios, en bien de sus fieles. Gracias por su apoyo, por su voto de confianza y por todo el bien que hacen a la Iglesia, Dios premie y multiplique su gran corazón
